Las Obligaciones Legales del Administrador Societario en España

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Las Obligaciones Legales del Administrador Societario en España

Cuando hablamos de la figura del administrador societario en España, nos referimos a la persona o personas encargadas de la gestión y representación de una sociedad, ya sea una pequeña empresa familiar o una gran multinacional. Este cargo conlleva una serie de responsabilidades que van mucho más allá de la mera toma de decisiones. La legislación española, a través de la Ley de Sociedades de Capital (LSC), establece un marco legal que regula las obligaciones de los administradores para asegurar la correcta gestión de las empresas y proteger los intereses de los socios, trabajadores y terceros.

En este artículo, te explicamos las principales obligaciones legales de los administradores societarios en España, con base en la normativa vigente, y las posibles consecuencias de su incumplimiento.

1. Deber de Diligencia

El administrador debe actuar con la diligencia de un «ordenado empresario». ¿Qué significa esto? Que debe gestionar la empresa con el mismo cuidado y profesionalismo que aplicaría si fuera su propia empresa. No se trata solo de evitar errores, sino de actuar con prudencia, utilizando toda la información disponible antes de tomar decisiones.

Base legal: Artículo 225 de la Ley de Sociedades de Capital.

2. Deber de Lealtad

El administrador está obligado a actuar en el mejor interés de la sociedad. Esto significa que no puede utilizar su posición para obtener beneficios personales a costa de la empresa o de sus socios. Cualquier acción que vaya en contra de los intereses de la sociedad puede derivar en responsabilidades legales.

Base legal: Artículo 227 de la LSC.

3. Obligación de Informar

La transparencia es clave en la gestión de una sociedad. Los administradores deben mantener informados a los socios y a los órganos de la sociedad sobre su situación económica y financiera. No basta con proporcionar información parcial o ambigua; esta debe ser completa, veraz y oportuna, ya que de esta depende la toma de decisiones importantes para la empresa.

Base legal: Artículo 197 de la LSC.

4. Cumplimiento de la Ley y los Estatutos

Una de las obligaciones más fundamentales de los administradores es el cumplimiento estricto de la ley y de los estatutos de la sociedad. Esto incluye no solo la normativa mercantil, sino también la fiscal, laboral y cualquier otra que afecte a la actividad de la empresa. El incumplimiento puede acarrear sanciones, y en casos graves, incluso responsabilidad penal.

Base legal: Artículos 236 y 237 de la LSC.

5. Evitar Conflictos de Interés

El administrador debe evitar cualquier situación en la que sus intereses personales entren en conflicto con los de la sociedad. Si surge una situación así, la ley es clara: debe abstenerse de participar en la toma de decisiones relacionadas con ese conflicto. De lo contrario, podría ser considerado responsable de los daños causados.

Base legal: Artículo 228 de la LSC.

6. Responsabilidad por las Cuentas Anuales

Las cuentas anuales de una empresa deben reflejar fielmente su situación económica y financiera. El administrador es responsable de que esto sea así. Si las cuentas no son precisas o contienen errores intencionados, el administrador puede enfrentarse a serias consecuencias, desde sanciones económicas hasta responsabilidad penal en casos de fraude.

Base legal: Artículo 253 de la LSC.

7. Representación Legal de la Sociedad

Los administradores son los representantes legales de la sociedad frente a terceros. Esto significa que tienen la facultad de actuar en nombre de la empresa en asuntos legales y comerciales. Sin embargo, su poder está limitado por lo que establezcan los estatutos de la sociedad y la normativa vigente.

Base legal: Artículos 234 y 235 de la LSC.

8. Cumplimiento de Obligaciones Fiscales y Laborales

Una parte esencial del trabajo de un administrador es garantizar que la empresa cumpla con sus obligaciones fiscales y laborales. Esto incluye presentar los impuestos en tiempo y forma, así como garantizar que los trabajadores estén correctamente contratados y remunerados conforme a la ley.

Base legal: Artículo 253 de la LSC y la Ley General Tributaria.

9. Responsabilidad Solidaria

El administrador puede ser considerado responsable de manera solidaria con la empresa en caso de que sus acciones causen daños a la sociedad, a los socios o a terceros. Esto significa que los administradores podrían ser demandados personalmente si se prueba que su gestión ha sido negligente o fraudulenta.

Base legal: Artículo 236 de la LSC.

10. Prohibición de Competencia Desleal

Por último, la ley prohíbe a los administradores realizar actividades que compitan directamente con la sociedad a la que administran, salvo que cuenten con la autorización expresa de los socios. El objetivo es evitar que los administradores utilicen su conocimiento y posición para crear competencia desleal.

Base legal: Artículo 230 de la LSC.

Conclusiones

Ser administrador societario conlleva una gran responsabilidad. No solo debe gestionar de manera eficaz y eficiente, sino también cumplir con una serie de obligaciones legales que protegen a la sociedad y a sus socios. El incumplimiento de estas obligaciones puede tener graves consecuencias, tanto para la empresa como para el propio administrador, que podría enfrentarse a sanciones económicas, responsabilidad civil o incluso penal.

Por ello, es crucial que los administradores conozcan y comprendan plenamente sus responsabilidades y actúen siempre en el mejor interés de la sociedad que administran. Solo así podrán evitar posibles conflictos y asegurar la viabilidad y el éxito de la empresa a largo plazo.

Si eres administrador o aspiras a serlo, asegúrate de estar bien informado sobre tus obligaciones y considera la posibilidad de contar con el asesoramiento de expertos en derecho mercantil para cumplir adecuadamente con tu rol.

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