Derecho de Separación por Falta de Distribución de Dividendos: ¿Qué Deben Saber los Socios?

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El derecho de separación por falta de distribución de dividendos es una figura clave en el ámbito del derecho societario español, diseñada para proteger los intereses de los socios en aquellas situaciones en las que la empresa no reparte los beneficios de manera equitativa. Este derecho se encuentra específicamente regulado en el artículo 348 bis del Texto Refundido de la Ley de Sociedades de Capital (TRLSC) y tiene como objetivo ofrecer una salida a los socios minoritarios cuando la política de dividendos no se ajusta a sus expectativas.

¿En qué consiste el derecho de separación?

A grandes rasgos, el derecho de separación permite que un socio pueda desvincularse de la sociedad en la que participa si, tras un cierto período de tiempo, no se distribuyen dividendos que reflejen una parte significativa de los beneficios obtenidos por la empresa. Según el artículo 348 bis del TRLSC, este derecho puede ejercerse bajo las siguientes condiciones:

  1. Plazo de Ejercicio: Los socios podrán invocar este derecho a partir del quinto ejercicio desde que la sociedad se inscribe en el Registro Mercantil. Esto garantiza que la empresa haya tenido suficiente tiempo para consolidar su actividad económica antes de que los socios puedan exigir el reparto de beneficios.
  2. Porcentaje Mínimo de Dividendos: El artículo establece que el socio podrá ejercer su derecho de separación si la junta general no acuerda la distribución de al menos el 25% de los beneficios legalmente distribuibles obtenidos durante el ejercicio anterior. Esto significa que, si la empresa obtiene beneficios significativos y decide no repartirlos como dividendos, los socios tienen un mecanismo legal para proteger su inversión.
  3. Excepciones y Estatutos Sociales: Es importante tener en cuenta que este porcentaje del 25% puede ser modificado si así lo estipulan los estatutos de la sociedad, pudiendo establecerse un porcentaje mayor o menor. Sin embargo, en el caso de las sociedades cotizadas, nunca podrá ser inferior al 25%.
  4. Cinco Años de Protección: Si la sociedad ha distribuido al menos el 25% de los beneficios en los últimos cinco años, los socios no podrán ejercer el derecho de separación, incluso si en un ejercicio concreto no se distribuyen dividendos.

¿Cómo se ejerce el derecho de separación?

El proceso para ejercer el derecho de separación está claramente detallado en el TRLSC, particularmente en los artículos 346 a 359. Aquí es donde la formalidad y los plazos juegan un papel crucial:

  1. Comunicación Formal: El socio debe notificar por escrito su intención de separarse dentro de un plazo de un mes desde la publicación del acuerdo de la junta general que no haya aprobado la distribución de dividendos, o desde la recepción de la comunicación correspondiente. Este plazo es fundamental, ya que cualquier retraso podría suponer la pérdida del derecho.
  2. Valoración de las Participaciones: Una vez que el socio ha notificado su intención de separarse, la sociedad está obligada a adquirir las participaciones del socio. Si no se llega a un acuerdo sobre el valor de las participaciones, se deberá nombrar a un experto independiente para que realice la valoración. Este punto es esencial, ya que garantiza que el socio reciba un valor justo por su inversión.
  3. Reembolso del Valor: Tras recibir el informe del experto, la sociedad tiene un plazo de dos meses para abonar al socio el valor razonable de sus participaciones o acciones. Este pago puede realizarse en concepto de precio por las participaciones adquiridas o como reembolso por las participaciones que se amortizan.

Importancia del derecho de separación

El derecho de separación por falta de distribución de dividendos se presenta como una herramienta fundamental para los socios minoritarios que desean asegurar que los beneficios obtenidos por la sociedad sean distribuidos equitativamente. En muchas ocasiones, los socios mayoritarios pueden optar por retener los beneficios dentro de la empresa, impidiendo que los minoritarios se beneficien de los dividendos. Este mecanismo legal ofrece una solución efectiva para evitar que los intereses de los socios minoritarios sean vulnerados, brindándoles la posibilidad de recuperar su inversión si las políticas de dividendos no son satisfactorias.

Consideraciones Finales

A pesar de las ventajas que ofrece el derecho de separación, su ejercicio debe ser cuidadosamente analizado por los socios, ya que puede implicar la salida definitiva de la empresa. Además, la valoración de las participaciones puede ser un proceso conflictivo y lento, por lo que es recomendable contar con asesoría legal especializada para garantizar que el proceso se lleve a cabo de manera adecuada.

En conclusión, el derecho de separación por falta de distribución de dividendos se erige como una defensa importante para los socios que desean proteger sus intereses en el marco de una sociedad que no distribuye sus beneficios. Con una adecuada comprensión de las condiciones y los plazos establecidos por la ley, los socios pueden hacer valer este derecho de forma efectiva y asegurarse un retorno justo por su inversión.

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