La Regulación de los Libros de Ruta en el Transporte de Viajeros

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El transporte de viajeros por carretera en España cuenta con una normativa específica que regula la obligatoriedad y el uso del libro de ruta, documento clave para garantizar la transparencia y el control en este sector. A continuación, se exponen los puntos más relevantes sobre esta regulación, de acuerdo con la Orden FOM/1230/2013, de 31 de mayo, y el Real Decreto 1211/1990.

Ámbito de Aplicación

La Orden FOM/1230/2013 establece que el libro de ruta es obligatorio únicamente para los servicios de transporte público discrecional de viajeros. Esta especificidad excluye a los servicios regulares, que están sujetos a otros mecanismos de control. El transporte discrecional, por su naturaleza variable e imprevisible, requiere este registro detallado para su correcta supervisión.

Contenido y Cumplimentación

El Artículo 2 de la Orden detalla cómo debe completarse el libro de ruta cuando es obligatorio. Antes de iniciar cada servicio, el conductor debe consignar de manera clara y legible la información requerida. Por su parte, el Artículo 3 especifica el contenido mínimo que debe incluir este documento:

  • Matrícula del vehículo.
  • Número de autorización de transporte.
  • Identificación de la empresa transportista.
  • Origen y destino del servicio.
  • Paradas intermedias programadas.
  • Número de viajeros.

Este nivel de detalle facilita el control efectivo por parte de las autoridades competentes y refuerza la seguridad en la prestación del servicio.

Distinciones Operativas

La normativa hace una clara diferenciación entre el transporte discrecional y el regular. Mientras el primero depende de servicios bajo demanda y rutas variables, el transporte regular sigue itinerarios y horarios preestablecidos, lo que permite utilizar sistemas de control menos específicos.

Finalidad de la Regulación

La regulación del libro de ruta tiene como objetivo garantizar un seguimiento adecuado de las operaciones de transporte discrecional, promoviendo la transparencia y la seguridad en el sector. Al mismo tiempo, reconoce las diferencias operativas entre los distintos tipos de servicios, adaptando los requerimientos normativos a las necesidades y características de cada modalidad.

Conclusión

La normativa aplicable al libro de ruta es un ejemplo de cómo las regulaciones pueden adaptarse para equilibrar la seguridad y el control con la operatividad del sector. Su implementación adecuada permite que tanto empresas como conductores cumplan con los estándares exigidos, contribuyendo a un transporte más seguro y eficiente.

Este enfoque resalta el compromiso del sector con la mejora continua y la protección de los usuarios, aspectos esenciales en un área tan relevante como el transporte de viajeros por carretera.

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