Negligencia profesional en procedimientos de Segunda Oportunidad: ¿qué pasa si tu abogado falla?

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LEXITER Abogados Online

Jordi Vegueria Ocáriz, abogado en LEXITER Abogados.

La Ley de Segunda Oportunidad se ha convertido en una herramienta esencial para las personas físicas que arrastran deudas imposibles de pagar. Sin embargo, su correcta tramitación exige un alto nivel de rigurosidad técnica: plazos, documentación, requisitos de buena fe, comunicaciones a acreedores, diseño de la estrategia procesal…

Cuando el profesional que dirige el procedimiento (normalmente un abogado, a veces coordinado con un economista o administrador concursal) no actúa con la diligencia exigible y ello provoca que el expediente fracase, podemos estar ante un supuesto de negligencia profesional. Y ese error puede tener consecuencias muy graves para el deudor: pérdida de tiempo, costes añadidos, condenas en costas e, incluso, la pérdida de una oportunidad real de obtener la exoneración de sus deudas.

En este artículo analizamos qué se entiende por negligencia profesional en un procedimiento de Segunda Oportunidad, qué efectos puede tener y qué opciones tiene el cliente para reclamar.


1. ¿Qué se espera de un abogado en un expediente de Segunda Oportunidad?

El abogado no es un mero tramitador de formularios. En un procedimiento de Segunda Oportunidad se le exige, como mínimo:

  • Estudio previo de viabilidad del caso: situación económica, tipo de deudas, existencia de créditos públicos, antecedentes del deudor, cumplimiento de requisitos de buena fe, etc.
  • Planificación de la estrategia: vía preconcursal, concurso consecutivo, negociación de planes de pagos, elección del tipo de exoneración más conveniente (con o sin plan de pagos, conjeción de créditos públicos, etc.).
  • Preparación y revisión exhaustiva de la documentación: listado de acreedores, contratos, pólizas, justificantes de impagos, declaraciones de IRPF, vida laboral, movimientos bancarios, etc.
  • Control de plazos y actos procesales clave: presentación de escritos en tiempo y forma, subsanación de defectos, asistencia a vistas, respuesta a requerimientos del juzgado o del administrador concursal, etc.
  • Información clara al cliente: explicar riesgos, tiempos, expectativas realistas y pasos del procedimiento.

Cuando el profesional no cumple con estos estándares mínimos de diligencia y ello provoca un daño al cliente, entramos en el terreno de la responsabilidad civil profesional.


2. ¿Cuándo puede hablarse de negligencia profesional?

No todo resultado desfavorable supone automáticamente negligencia. Un procedimiento de Segunda Oportunidad puede fracasar pese a una buena actuación profesional si, por ejemplo, el juez considera que no se cumplen requisitos legales de buena fe, o si valora de forma estricta determinados comportamientos del deudor.

No obstante, sí podemos hablar de negligencia profesional cuando concurren elementos como los siguientes (a título orientativo):

  1. Falta de presentación de documentación esencial
    Por ejemplo, el juzgado archiva o desestima el procedimiento porque el abogado no aportó la documentación requerida, pese a haberla recibido del cliente o haber sido expresamente requerido para ello.
  2. Incumplimiento de plazos procesales
    Si el profesional deja pasar plazos legales o judiciales (para subsanar, para recurrir, para formular alegaciones, etc.) y, por ello, el procedimiento se archiva o queda en situación irreparable, puede existir responsabilidad.
  3. Demanda o solicitud claramente defectuosa
    Un escrito de inicio con errores graves (omisión de acreedores relevantes, falta absoluta de fundamentación jurídica, ausencia de datos esenciales del deudor) que cualquier profesional medianamente diligente habría evitado puede constituir negligencia.
  4. Falta absoluta de información al cliente
    No mantener informado al deudor de las resoluciones importantes, no trasladarle requerimientos del juzgado o no consultarle decisiones relevantes que le afectan directamente también puede ser un indicio de mala praxis.
  5. Asesoramiento inadecuado o engañoso
    Prometer resultados “garantizados” o minimizar de forma irresponsable riesgos importantes (por ejemplo, ocultar que cierta deuda no es exonerable) puede no solo ser antiético, sino también jurídicamente reprochable.

En todos estos supuestos, la clave está en determinar si el abogado ha infringido el deber de diligencia que le exige su profesión, comparando su actuación con la que habría tenido un profesional medio, prudente y cuidadoso en el mismo contexto.


3. ¿Qué daños puede sufrir el cliente por esa negligencia?

En un procedimiento de Segunda Oportunidad, los daños más habituales derivados de una mala praxis pueden ser:

  • Pérdida de la oportunidad de obtener la exoneración: que el asunto se archive o se desestime por errores procesales, no por el fondo del caso.
  • Incremento de deuda o costes: intereses que siguen corriendo mientras el procedimiento se alarga o fracasa, costes judiciales, posibles condenas en costas, etc.
  • Reputación y tranquilidad personal: lanzamientos, embargos o ejecuciones que podrían haberse evitado con una tramitación adecuada.
  • Tiempo perdido: años de espera para un procedimiento que termina mal por causas imputables al profesional, lo que retrasa o frustra la posibilidad de volver a intentarlo.

Esta “pérdida de oportunidad” es jurídicamente indemnizable cuando se demuestra que existía una probabilidad real y razonable de éxito que se ha malogrado por la actuación negligente del abogado, no por la situación objetiva del deudor.


4. ¿Cómo puedo saber si en mi caso ha existido negligencia?

No siempre es sencillo para el propio cliente valorar si lo que ha ocurrido en su procedimiento es consecuencia de la ley o de la mala actuación del despacho. Algunas pautas útiles:

  1. Revisar la documentación del procedimiento
    Autos de archivo, providencias de subsanación no atendidas, requerimientos sin contestar, resoluciones que hacen referencia a “falta de aportación de documentación” o “inactividad procesal” del solicitante, etc.
    Es fundamental obtener, si es posible, copia completa del expediente (escritos presentados, resoluciones, comunicaciones).
  2. Pedir explicaciones claras al despacho
    Solicitar al abogado un informe por escrito que explique:
    • qué se hizo;
    • por qué se produjo el archivo o la desestimación;
    • si se valoró la interposición de recursos.
    Si el profesional no responde, las explicaciones son confusas o contradictorias, o intenta culpar al cliente sin base documental, es una señal de alarma.
  3. Solicitar una segunda opinión independiente
    Un abogado ajeno al despacho inicial, especializado en Segunda Oportunidad, puede revisar la documentación y decir si aprecia indicios de mala praxis.
    Esta segunda opinión es esencial antes de iniciar cualquier reclamación.

5. ¿Qué puedo hacer si creo que mi abogado ha sido negligente?

Las vías habituales son tres, y a menudo son compatibles entre sí:

a) Reclamación extrajudicial al propio despacho

En muchas ocasiones, el primer paso razonable es remitir una reclamación formal por escrito al despacho responsable, exponiendo:

  • los hechos ocurridos;
  • las resoluciones judiciales relevantes;
  • el daño sufrido;
  • la petición concreta (reparación, indemnización, devolución de honorarios, etc.).

Este paso puede facilitar una solución negociada y servirá además como prueba de haber intentado resolver el conflicto de forma amistosa.

b) Queja o reclamación ante el Colegio de Abogados

Si la actuación del profesional vulnera las normas deontológicas (falta de diligencia, falta de información, abandono del asunto, etc.), puede plantearse una queja ante el Colegio de Abogados competente.

El Colegio no concede indemnizaciones, pero sí puede abrir un expediente disciplinario que concluya en sanción para el letrado. Además, la tramitación de este expediente puede aportar documentación y resoluciones útiles como apoyo en una posterior demanda civil.

c) Demanda de responsabilidad civil profesional

Cuando el daño es importante (por ejemplo, perder una oportunidad clara de exonerarse de deudas muy elevadas), puede plantearse una demanda de responsabilidad civil contra el abogado y su aseguradora.

En esa demanda habrá que acreditar, básicamente:

  1. La existencia de un daño real (económico, incluso moral en ciertos casos).
  2. La actuación negligente del profesional, comparándola con el estándar exigible.
  3. La relación de causalidad entre esa actuación y el daño sufrido (es decir, que sin ese error, existía una probabilidad razonable de obtener un resultado mejor).

Es habitual que los despachos tengan contratado un seguro de responsabilidad civil, precisamente para responder ante este tipo de reclamaciones.


6. ¿Se puede volver a intentar la Segunda Oportunidad?

Depende del caso concreto. El hecho de que un procedimiento haya sido archivado o desestimado no significa siempre que esté cerrado para siempre. Habrá que analizar:

  • Motivo exacto del archivo o la desestimación.
  • Si existe posibilidad real de recurso o de reabrir el procedimiento.
  • Si, pasado un tiempo y modificadas ciertas circunstancias, podría plantearse un nuevo expediente con mejores garantías.

Esta valoración debe hacerla un profesional independiente, revisando cuidadosamente el historial del procedimiento anterior.


7. Conclusión: tu derecho a una defensa diligente

La Segunda Oportunidad es, para muchas personas, la puerta de salida de una situación de asfixia económica. Precisamente por eso, no es admisible que un procedimiento fracase por errores básicos de tramitación, falta de control de plazos o inacción del profesional que debía defender al deudor.

Si sospechas que tu expediente se ha visto perjudicado por la actuación de tu abogado, no tienes por qué resignarte:

  • puedes pedir una segunda opinión,
  • valorar la existencia de negligencia,
  • y, si procede, reclamar que se te indemnice por el daño causado.

¿Te ha pasado algo parecido? Hablemos.

En LEXITER Abogados estamos acostumbrados a revisar procedimientos de Segunda Oportunidad que no han salido bien, analizar qué ha ocurrido y proponer vías reales de solución, tanto para intentar reconducir la situación del deudor como, cuando procede, para reclamar la responsabilidad del despacho anterior.

Si tienes dudas sobre tu caso o crees que tu procedimiento se ha gestionado mal, podemos estudiar tu documentación y ofrecerte una valoración honesta y clara, sin tecnicismos innecesarios y con un plan de acción concreto.

Puedes contactarnos a través de nuestra web: LEXITER Abogados – Segunda Oportunidad y defensa frente a negligencias profesionales
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