Cobro por trabajos realizados parcialmente: cómo defender honorarios cuando el encargo no llega a completarse

|

LEXITER Abogados Online

Autor: Jordi Vegueria Ocáriz, abogado en LEXITER Abogados

En la práctica profesional es frecuente que un servicio se inicie correctamente, pero por circunstancias sobrevenidas el encargo no llegue a completarse: el cliente cambia de criterio, se frena el proyecto, aparecen impedimentos ajenos al profesional o simplemente se interrumpe la colaboración. En ese escenario surge una pregunta típica (y delicada): ¿puede el profesional cobrar por el trabajo ya realizado aunque el resultado final no se haya alcanzado? Y, a la inversa, ¿puede el cliente negarse a pagar alegando que “no se terminó”?.

Este artículo aborda, de forma clara, los criterios jurídicos y prácticos para entender cuándo existe derecho a percibir honorarios por trabajos parcialmente ejecutados, cómo se prueba lo realizado y cómo plantear una defensa sólida si hay una discusión de importe.

1) La idea clave: se cobra por el trabajo efectivamente realizado, no solo por el “resultado final”

En servicios profesionales (arquitectos, ingenieros, consultores, técnicos, abogados, etc.) lo habitual es que el profesional asuma una obligación de medios (es decir, de poner diligencia y realizar actuaciones razonables y técnicas), y no una obligación de garantizar un resultado concreto. Esto significa que, si el profesional ha trabajado conforme a lo pactado y con diligencia, puede devengar honorarios aunque el proyecto no llegue a completarse por causas no imputables a él o por decisión del cliente.

Ahora bien: esto no es automático. Todo dependerá de qué se pactó, qué se llegó a hacer, por qué se interrumpió y cómo se puede acreditar.

2) El contrato manda: presupuesto, encargo, emails y mensajes

La discusión de honorarios se gana (o se pierde) muchas veces por la documentación. Aunque no exista un contrato formal firmado, es muy común que el encargo se acredite por:

  • presupuesto aceptado por email o WhatsApp,
  • intercambio de correos donde se concretan tareas,
  • mensajes donde el cliente valida avances,
  • facturas previas, pagos a cuenta, o entregas parciales.

Cuando hay conflicto, se revisa sobre todo:

  • si el precio era cerrado por proyecto o por horas/fases,
  • si había hitos (entregables parciales),
  • si el cliente asumía ciertos deberes (aportar información, permitir acceso, facilitar trámites),
  • si existía una cláusula de desistimiento, cancelación o penalización.

Si el precio era cerrado pero el encargo se interrumpe, suele ser razonable reclamar la parte proporcional del servicio realizado, siempre que se pueda justificar con detalle.

3) Qué ocurre si el cliente se “echa atrás” o impide continuar

Si es el cliente quien decide parar el servicio o cambia las condiciones de forma que el profesional no puede seguir, lo habitual es que el profesional pueda reclamar:

  • los honorarios devengados por el trabajo efectivamente prestado hasta ese momento, y
  • en ciertos casos, una compensación por gastos, desplazamientos o recursos ya comprometidos, si estaban previstos.

Aquí el punto crítico es separar dos cosas:

  • lo ya ejecutado (que es cobrable si está acreditado y es útil/encajable en el encargo), y
  • lo no ejecutado (que no se cobra, salvo pacto claro de reserva, disponibilidad o cancelación).

4) Qué pasa si el trabajo no se completó por causas ajenas al profesional

A veces el trabajo no se completa porque aparece un tercero, un impedimento técnico, una negativa de la administración, un cambio de normativa, o un problema en el propio emplazamiento/instalación. En esos casos, la defensa típica del profesional consiste en demostrar:

  • que actuó con diligencia,
  • que ejecutó tareas reales y verificables (visitas, mediciones, informes, trámites, gestiones, solicitudes),
  • que la interrupción o imposibilidad no le es imputable,
  • y que el trabajo realizado tiene valor propio o era parte necesaria del proceso.

5) Cómo se prueba el trabajo parcial: la “carpeta de prueba” que marca la diferencia

Para discutir honorarios con opciones reales de éxito, conviene preparar una carpeta ordenada con:

  • cronología (qué se hizo y cuándo),
  • correos, WhatsApp, llamadas registradas, y conformidades del cliente,
  • documentos entregados (versiones, planos, informes, solicitudes),
  • justificantes de trámites,
  • parte de horas o registro de actuaciones,
  • fotografías, visitas, evidencias técnicas,
  • presupuesto/hoja de encargo.

Un error frecuente es defenderse “de palabra”. En un conflicto, lo que pesa es lo que se puede acreditar.

6) Estrategia de respuesta cuando el cliente reclama devolución o se niega a pagar

Cuando el cliente reclama una devolución total o impugna una partida (por ejemplo, “esas horas no las reconozco”), la mejor respuesta suele ser:

  1. Relato claro de hechos: encargo, alcance, tareas, incidencias, motivo de interrupción.
  2. Desglose razonable del importe: qué corresponde a qué actuaciones, horas o fases.
  3. Pruebas adjuntas: documentos, emails, entregas, justificantes.
  4. Posición jurídica: se devengan honorarios por el trabajo efectivamente realizado y por actuaciones útiles o necesarias, aunque no se alcance el resultado final si no es imputable al profesional.
  5. Cierre operativo: invitación a resolver por acuerdo (por ejemplo, ajuste parcial o propuesta de cierre), sin renunciar a derechos.

El tono importa: conviene que sea sereno, técnico y firme, evitando acusaciones. Si el conflicto escala, una respuesta bien armada sirve como prueba de que el profesional actuó con transparencia y justificación.

7) Cuándo conviene negociar y cuándo conviene reclamar formalmente

Negociar suele ser recomendable cuando:

  • el importe discutido es pequeño en comparación con el coste de litigar,
  • hay margen de acuerdo sin comprometer principios,
  • el cliente tiene parte de razón en algún punto (por ejemplo, falta de información inicial o expectativa mal alineada).

Reclamar formalmente suele tener sentido cuando:

  • la negativa es total y existe prueba sólida del trabajo,
  • hay riesgo de reputación o precedentes,
  • el cliente amenaza con acciones o campañas de presión,
  • el profesional necesita dejar constancia para un procedimiento posterior.

En cualquier caso, la base es la misma: hechos, pruebas y proporcionalidad.


¿Tienes un conflicto por honorarios o un cliente se niega a pagar trabajos ya realizados?

En LEXITER Abogados analizamos tu caso con enfoque práctico: revisamos el encargo, ordenamos la prueba, y planteamos la mejor estrategia para defender tus honorarios o, si eres cliente, para impugnar partidas indebidas con criterios jurídicos sólidos.

LEXITER Abogados
https://lexiterabogadosonline.com/

Deja un comentario