Autor: Jordi Vegueria Ocáriz, abogado en LEXITER Abogados
Cuando un cliente no paga una factura por mercancía entregada, el problema casi nunca es solo “una factura”. Es un riesgo de tesorería, de continuidad del negocio y, si se deja pasar el tiempo, también un problema probatorio. La buena noticia es que, si se actúa con método, la reclamación suele resolverse con eficacia: o se cobra en fase extrajudicial, o se fuerza el cobro por vía judicial con opciones rápidas como el procedimiento monitorio.
En este artículo te explico, de forma práctica, cómo reclamar un impago de factura de mercancía y qué pasos son los más seguros para maximizar la probabilidad de cobro.
1) Lo esencial: ¿puedo reclamar ya?
Para reclamar un impago necesitas que la deuda sea real, determinada y exigible. En la práctica, esto significa: que la mercancía se entregó, que el precio estaba pactado (o puede acreditarse) y que la factura venció sin pago.
Aunque la factura es una pieza clave, por sí sola no siempre es suficiente si el deudor niega la operación. Por eso, la fuerza de tu reclamación dependerá de si puedes acreditar, además, la entrega y la aceptación de la mercancía.
2) Reunir pruebas: cuanto más “entrega y aceptación”, mejor
Antes de enviar requerimientos o demandar, conviene ordenar la documentación. Lo que más suele “ganar” un caso de impago de mercancía es:
- Albaranes firmados o con sello.
- Confirmaciones de pedido (email, WhatsApp, plataforma B2B).
- Justificantes de transporte (CMR, tracking, recepción).
- Facturas emitidas y su vencimiento.
- Historial de pagos previos y extractos bancarios.
- Comunicaciones reclamando el pago y respuestas del cliente.
Si hay un patrón de compras previas similares pagadas, eso refuerza mucho la credibilidad de la operación. Si, además, existe un contrato marco o condiciones generales, mejor todavía.
3) Reclamación amistosa (pero seria): primer aviso con fecha y forma
Un primer recordatorio puede ser cordial, pero debe ser preciso: número de factura, fecha, importe, vencimiento, y un plazo breve para pagar. A veces un simple email bien redactado desbloquea el cobro.
Ahora bien, si el impago ya lleva semanas o el cliente “da largas”, conviene pasar a una comunicación formal.
4) Requerimiento fehaciente: el paso que cambia el tablero
El requerimiento fehaciente (por ejemplo, burofax con certificación de contenido) tiene varias ventajas:
- Fija una fecha clara de reclamación.
- Prueba que diste oportunidad real de pago.
- Presiona de forma legítima y ordenada.
- Prepara el terreno para reclamar intereses y costas en el proceso.
Un requerimiento bien hecho no es solo “pagar o demandar”. Debe describir la deuda, adjuntar/identificar documentos clave, conceder un plazo razonable y advertir de acciones legales si no hay pago.
5) Qué procedimiento judicial conviene: monitorio o juicio verbal/ordinario
En reclamaciones de facturas impagadas, lo habitual es empezar por el procedimiento monitorio cuando existe documentación que acredita la deuda (factura + albarán/entrega/aceptación). Es una vía ágil pensada para deudas dinerarias.
¿Qué puede pasar en un monitorio?
- Si el deudor paga: fin del asunto.
- Si no responde: se puede despachar ejecución y embargar.
- Si se opone: el asunto pasa a juicio (verbal u ordinario según cuantía), y ahí la prueba de entrega/aceptación es decisiva.
Si prevés una oposición fuerte (por ejemplo, discute calidad, precio o entrega), a veces conviene preparar desde el principio una estrategia probatoria sólida para el salto a juicio.
6) Intereses, costes y “lo que duele” al moroso
Además del principal, suele ser viable reclamar:
- Intereses de demora (y, en operaciones comerciales, intereses legales/moratorios aplicables).
- Costas si procede, especialmente cuando el impago obliga a acudir a juicio.
En muchos casos, cuando el deudor percibe que la reclamación va en serio y que puede salirle más caro o acabar en embargo, se abre la puerta a un acuerdo rápido.
7) Errores típicos que conviene evitar
Hay fallos muy comunes que debilitan una reclamación:
- Dejar pasar meses sin reclamar formalmente.
- No conservar albaranes, emails o justificantes de transporte.
- Aceptar acuerdos verbales sin confirmar nada por escrito.
- Emitir abonos o rectificaciones sin estrategia (y sin asesoramiento).
- Amenazas improcedentes o comunicaciones agresivas que luego perjudican.
La idea no es “pelear”, sino cobrar. Y para cobrar, hay que combinar firmeza con buena técnica.
8) ¿Cuándo merece la pena negociar?
Negociar puede ser inteligente si hay voluntad real de pago, pero debe hacerse con cautela:
- Reconocimiento de deuda por escrito.
- Calendario de pagos claro.
- Consecuencias ante incumplimiento.
- Si hay riesgo, garantías (pagaré, aval, etc.), siempre valorando pros y contras.
Un acuerdo mal planteado puede alargar el problema y empeorar tu posición.
¿Necesitas reclamar un impago?
En LEXITER Abogados gestionamos reclamaciones de impagos por facturas (mercancía, servicios y relaciones B2B), desde el requerimiento fehaciente hasta el monitorio, ejecución y embargo si es necesario. Si quieres que revisemos tu documentación y te propongamos la vía más rápida y eficaz para cobrar, escríbenos y lo preparamos contigo de forma clara y estratégica.
LEXITER Abogados
https://lexiterabogadosonline.com/